Demuestra lo justo para convencerte a ti y no al resto. Cae, levanta la cabeza y sé capaz de sonreír al contarlo. Recuerda, no añores. Piensa por ti mismo, déjate enseñar, pero que nadie te diga cómo hacerlo. Alza la vista, mira a tu alrededor, elije tus colores, tus sabores y un no sé qué que te haga sentir diferente. Asómbrate, asústate, maravíllate y vuélvete loco si quieres. Pon reglas a todo menos a ti mismo. Escoge las palabras, calcula los daños, y cuando todo salga mal, arregla lo que puedas y lo que no, déjalo estar. Cuida de lo que merezca la pena. Teme lo suficiente como para hacerte más fuerte, y sufre por todo lo que pueda hacerte más feliz. Ríe, disfruta. Entiende que ayer y mañana no te pertenecen.Y cuando quieras llorar, cuando todo vaya mal, cuando no haya nadie para apoyarte, recuerda, que yo estaré ahí, que puedes contar conmigo, que da igual que sean las 3 o las 6 am, que no importa lo lejos o cerca que estés, que ya lo sabes...
Yo mataré monstruos por ti, solo tienes que avisar.
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