Porque me tiene y no porque me piensa. Porque dice que soy su musa y la culpable de todas sus escusas. Porque soy el viento que mece las olas y el te quiero que le cierra la boca. Que soy un suspiro que se escapó de su jaula de pájaro en mano de cientos volando. Un café con sabor a despedida y a restos de nicotina que dejaron en cada rincón de su cuerpo los besos a los que le condenaban mis labios. La coraza que abriga y aprieta contra sí a esos pedazos rotos de lo que un día fue un corazón de trapo rojo. Que soy el azúcar y la sal que le prohibió el médico en el último chequeo del corazón. Que soy el millón de ceros que prosiguen a la resta de nuestros días. Que soy la rosa roja que te clava las espinas y se ríe mientras juega contigo y te dice "Quédate siempre conmigo". Porque soy tuya, porque no soy tuya. Porque me miras y mueres. Y peor que mueres, si no me miras. Porque me quieres más allá del olvido y de todos los castigos que te serán impuestos por estar conmigo. Porque soy sangre y hago frío. Porque soy luna y puta como ninguna. Porque soy música y el sonido que provoca escalofríos en cada uno de los rincones de tu marchito cuerpo. Porque soy linda, mas aún no siendo linda, soy linda porque si me pinchan sangro como cualquiera que mis ojos mire. Que soy el cigarro del antes y del después. La miel en los labios que pondría celosa hasta a la abeja reina: -Tengo que amarte amor, tengo que amarte. Aunque esta herida duela como dos, aunque te busque y no te encuentre. Y aunque la noche pase y yo te tenga, y no.- decías.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.