domingo, 11 de noviembre de 2012

Sigue ahí.

Un ángel se sentó en el borde de su cama aquella noche. Llovía.
-¿Por qué lloras?
+Porque ayer estabas y hoy ya no estás.

Pasaron horas y no se dijeron ni una palabra. Solamente se miraban a los ojos y se decían con la mirada lo mucho que iban a echarse de menos. Miraban con aplomo las últimas entradas del próximo concierto al que iban a ir juntas...y recordaban el último en el que estuvieron. A las 04:21 empezaron a hacerse preguntas sobre el futuro, si sería o no azul. Cerraron la puerta con pestillo y decidieron djar la tristeza fuera para reírse juntas esa noche. ¿La muerte? ¿Qué es eso? Sólo cuando empezó a salir el sol por el horizonte se acordaron de ella. Era la hora de despedirse, de descansar. Una solo dormía unas horas...la otra para siempre. Se fundieron en un abrazo inmaterial, el más largo del mundo, el más sincero.

-Tengo que irme, prométeme que estarás bien. No le des explicaciones a nadie, haz lo que creas que es lo correcto y por Dios: equivócate muchas veces, aprende. Disfruta. Ríe. Sueña. Vive.
+Lo prometo.

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